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Tomas largas »

El niño interior

Ageplay in Second Life

Todos lo invocamos alguna vez, sobre todo para hacer chantaje emocional. Pero Usted ya puede, hoy, interpretar a su yo infantil en entornos virtuales como Second Life, donde jugar a la pelota, ir a pescar con su tío Harry e incluso ser sodomizado por él tras un arbusto en baja poligonización.

The Guardian tiene hoy ayer un artículo sobre la pedofilia virtual del Second Life y el mercado del sexo con avatares infantiles a cambio de dinero real. Existen algunas estadísticas sobre el florecimiento del mismo en este artículo de The Second Life Herald.

¿Es legal? ¿Es moral? ¿Es aceptable? Mi opinión: sublimar un impulso perverso a través del mundo virtual es una solución más que un problema. Mientras lo que pase sea entre dos adultos, fenómeno. El problema parece más bien la fiabilidad del sistema para identificar a los usuarios menores de edad.

El si la práctica de la pedofilia en Second Life puede dar pie a un brote de la misma en el mundo real se me antoja ingenuo. Que un adulto simule ser un niño mientras folla con otro adulto no es condenable porque, simple y llanamente, pertenece a la intimidad de ambos. Supongo que algunas personas lo ven como una nueva amenaza, pero cada mujer en la Historia que se ha vestido de colegiala para poner más cachondo a su marido habría cometido el mismo crimen.

Existe dificultad por parte de ciertos sectores del público y la prensa para convivir con los mundos virtuales, que son y serán ni más ni menos tan oscuros y sucios como éste. En Second Life el mal es fácil de identificar y cómodo de condenar porque los personajes se parecen a los que odiamos en el mundo real. Pero si empezásemos a cuestionar Second Life, deberíamos seguir por todos y cada uno de los juegos donde se puede violar, matar y mutilar, que no son actos menos despreciables que la pedofilia.

Como siempre, hay una tendencia a enlazar efecto y causa a través de un elemento extraño que el condenante casi nunca conoce ni comprende. Si alguien que viola y mata resulta ser un gamer empedernido, todo el mundo asume que el videojuego genera violencia. Del mismo modo y sin faltar a la verdad podemos asumir que, dado que el catolicismo es una cuna de pedófilos, fascistas y asesinos con un historial que se remonta a milenios, la Iglesia tal y como la conocemos debería dejar de existir. No me faltan ganas de que esto último acabe pasando, pero a efectos de este artículo ambos casos son una falacia.

La pedofilia siempre ha sido el altar donde los redentores de almas disfrutan de su baño de masas, porque la idea es tan deplorable que resulta fácil dividir al público en buenos y malos. En ausencia de grises, la manipulación es tan sencilla como señalar con el dedo. Destapar la mierda bajo los tratados que ignora tu país, la programación televisiva denigrante o la casa que no puedes comprar es un trabajo mucho más duro.


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