Sobrevivir al fin del mundo no es algo que se haga en un piso

Esta idea, evidente en un principio pero impopular en la práctica, viene calando con creciente intensidad en la psique del ciudadano medio. En el mercado florecen ya ofertas de vivienda que cumplen las condiciones habitacionales y logísticas necesarias para salir del paso cuando todo se vaya a tomar por culo, a saber:
Estos dos ejemplos lo demuestran.
El primero es un silo de misiles cercano a Washington que se puede adquirir en eBay por un millón y medio de dólares (nótese que la fortaleza del euro beneficia al comprador europeo). Esto cambia completamente mis planes para cuando sea rico, que ya no incluyen esta horterada de piso en el madrileño barrio de Salamanca que cuesta exactamente el doble. No se pierda qué finca, señora.
Seguidamente, el estudio de interiorismo belga LivingIs.be propone sencillamente montar una vivienda dentro de un robusto camión de carga y tirar millas. Observen la placidez de la vida en un mundo vacío, a bordo de una máquina con la que puedes atropellar los problemas a medida que vayan surgiendo. Echo de menos algún tipo de colector solar que lo alimente cuando muera la gasofa, aunque si la oferta incluye a esta moza no me importará aparcar junto a un lago para siempre y dedicarme a repoblar el planeta de émulos de Tintín.
Dos opciones muy distintas que conviven bajo un mismo propósito. La elección es vuestra.
¿Qué es esto?
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- Publicado el
- 23 de Enero de 2008, 1:09
- En la categoría:
- Ciencia y tecnología, Supervivencia

6.000 muertos y contando
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